CRONICA DEL VIAJE AL PARALELO 42  
7 AL 16 DE MARZO DE 2008

DEL REINO UNIDO DE GRAN BRETAÑA A LA COMARCA ANDINA DEL PARALELO 42◦

 Al pensar en la Patagonia argentina sentimos el atractivo de los destinos remotos,  más aún cuando las distancias se recorren con automóviles que atesoran más de medio siglo rodando. 

El V TRIAL  del MG Club de la República Argentina comenzó el viernes 7 de marzo en el Aeropuerto de Neuquén,  donde un elenco de nueve Morris Garaje (modelos TC,  B,  A y F) se encontraron con sus conductores para emprender un marcado rumbo Oeste.  Luego de dejar atrás los polos petroleros de Plaza Huincul y Cutral-Co,  los trialistas debieron atravesar tierras de origen volcánico tapizadas por bosques de pehuenias y araucarias  que conforman un paisaje de exótica belleza.   Para el grupo de la vanguardia,  la llegada a Villa Pehuenia fue reconfortante,  pero el resto de los viajeros,  vivieron momentos de gran tensión ya que como consecuencia del mal estado del camino, la lluvia y las banquinas flojas, el “Tobiano” de Mario Lacivita y su copiloto,  Alfredo Abadie sufrieron un vuelco que gracias a la bendita suerte,  sus compañeros de ruta y el accionar rápido de la Policía,  lugareños y ambulancia,  solamente formará parte del anecdotario de nuestro club. Como podrán corroborar en las fotos que acompañan este relato, El Tobiano quedo “patas para arriba” sufriendo algunas abolladuras en su guardabarros, rotura del parabrisas, que sosteniendo la teoría de Carlitos Grosso, actuó como una buena barra antivuelco. 

El sábado 8, parte del grupo madrugó y “vistió” al Tobiano para seguir viaje, reposición de aceite, retiro del parabrisas dañado, un par de arreglitos y  lavado bastaron para que el noble TC reanudara su viaje con su intrépida tripulación a bordo.  

El grupo emprendió un marcado rumbo sur a lo largo de la RP 23.  Entre asfalto y ripio,  recorrimos el Valle del Río Aluminé,  una agreste belleza que suma llamativas formaciones rocosas acompañadas por la presencia constante y serpenteante del Río Aluminé.  Dejando atrás Junín de los Andes,  una lluvia copiosa nos recibió en San Martín de los Andes,  imperdible ciudad caracterizada por estar enclavada dentro de un paisaje majestuoso de bosques en la orilla oriental del Lago Lácar.

El mal estado del camino volvió a poner a prueba la resistencia de tripulaciones y carrocerías, tanto que en el garage del Hotel con llaves y destornilladores a la mano la mayoría se dedicó a ajustar tuercas y tornillos. 

El domingo 9 amaneció con un sol radiante que dio comienzo al recorrido de la ruta  de los Siete Lagos (RN 234),  lugar de incomparable belleza paisajística. De Norte a Sur,  pudimos admirar el Lago Machónico, Falkner, Villarino y Escondido, verdaderos espejos de agua enmarcados por  miradores panorámicos naturales dentro de  la magnitud del bosque andino-patagónico.  A la orilla del Lago Falkner encontramos el lugar ideal para una parada gastronómica.  Una vez más,  Raúl Salles nos sorprendió por sus cualidades culinarias preparando un exquisito arroz con pollo al disco.  Luego del reconfortante almuerzo, emprendimos rumbo a Villa Traful,  una típica aldea de montaña en total armonía con la naturaleza;  un lugar para volver.

Sin embargo los sustos no habían terminado, posiblemente como consecuencia del vuelco o de alguna piedra furtiva,  el Tobiano sufrió la rotura del depósito del líquido de frenos.

Demostrando saber del tema,  Mario se entusiasmó por el camino de los Siete Lagos a puro rebaje, claro que no tuvo en cuenta una bajada con curva y contracurva en el desvío a Villa Traful. Esta vez los rebajes obligaron a llegar a la primera, pase lo que pase y a tirar al Tobiano contra los taludes dejados al costado del camino por las máquinas de Vialidad que finalmente lograron frenarlo.  Muy gráfico fue Alfredo con una expresión que quedará grabada en las frases celebres de los Trials “ ¡¡¡¡¡ Casi nos matamos de nuevo ¡!!!!.  

El lunes 10,  luego de solucionar los problemas de freno en el TC de Lacivita,  pudimos recorrer y admirar la belleza superlativa del lago Traful cuyas aguas son de un verde azul profundo muy cristalino.  Nuevamente,  entre ripio y asfalto y siempre acompañados por el Río Limay,  la columna de descapotables emprendió el camino a Villa La Angostura haciendo una neutralización en el ACA de Confluencia donde nos sacamos la primera Foto Oficial. 

 Luego de cena y descanso,  nos encontramos sumergidos en un típico paisaje de pre-cordillera, donde desde lejos se pudo observar el majestuoso Cerro Catedral y el inconfundible Tronador con sus nieves eternas.  La parada en Bariloche fue obligatoria ya que debimos despedir a Martín Aubert quien regresó a Europa y al averiado “Tobiano”  que quedó pastando en las tierras de los vuriloches. Afortunadamente,  nuestros compañeros Mario y Alfredo,  continuaron el trial en un auto de alquiler,  convertidos en un verdadero apoyo logístico.

Con la partida de Martín el grupo quedaba huérfano de quien ofició en la primer parte del viaje de improvisado pero efectivo  mecánico,  no nos quedaba más que confiar en la nobleza de los MGs.   

Dejando atrás el ripio y siempre con rumbo Sur, bordeamos los magníficos Lagos Gutiérrez y Mascardi.

Luego del almuerzo y dado que veníamos con tiempo para “el paseo” pedimos permiso para ingresar en el campo de Lewis que cuenta con kartódromo propio.

Contando con la buena voluntad del Administrador nos dimos unas vueltitas en un circuito muy trabado y lento.

En una de las curvas el TC de Francisco Garaguso,”no chupó” el aceite del carter llevando la presión a cero, rápidamente se cortó el contacto y esta vez Jorge Lauriti tomando el puesto dejado vacante por Martín realizó un par de verificaciones, detectó el problema, solicitó la puesta en marcha y por suerte la presión de Bombón volvió a sus valores normales.

Luego de recorrer más de 120 Km. de la conocida ruta 40,   se fueron sucediendo el Bolsón,  Esquel, Lago Puelo para llegar a El Hoyo (provincia de Chubut),  “Capital de la Fruta Fina”.  Al arribar al sitio del descanso merecido, la Hostería Los Pataguas  ¡grande fue la sorpresa !!!!    Los trialistas debimos abandonar las preciadas joyas inglesas frente a un puente colgante peatonal,  única entrada a la hostería.  Esta primera impresión fue prontamente superada por la belleza del entorno y el clima de hospitalidad que nos costó abandonar en el momento de la partida.  Cena a la noche,  visita a la cascada, cordero asado al mediodía,  ricos vinos,  charlas a la sombra de los árboles,  la frescura del río Epuyén,   fueron los ingredientes de nuestra estadía en este lugar distinto a lo que estamos acostumbrados.  Fue difícil irnos,  pero siempre existe la posibilidad de regresar.

En este punto del trial,  un grupo optó por ingresar al Parque Nacional Los Alerces por los últimos 100 km de ripio y el resto decidió hacerlo por ruta asfaltada.  El punto de reencuentro fue Trevelin,  (del idioma galés TRE: Pueblo y VELIN: Molino) caracterizada por un místico legado cultural de raíces celtas. La llegada a Trevelin fue una buena oportunidad para saborear un Te Galés tan abundante que parte del grupo desistió de la cena.   Con mucha aflicción,  en este lugar nos encontramos con la dolorosa imagen de muchas hectáreas de bosques recientemente quemados. 

Luego de visitar la Villa y Lago Futalaufquen,  la meca de los pescadores, y del pernocte en Trevelin, la caravana emprendió su ruta con un marcado rumbo Norte hacia San Carlos de Bariloche.  En nuestro camino,  cruzamos la Comarca del paralelo 42,  la cual dio nombre a esta aventura y donde nos sacamos la segunda Foto Oficial.  Mientras tomábamos fotografías en este lugar, fuimos invitados por el encargado de la Bodega  Patagonian Wines a visitar el establecimiento donde pudimos degustar los vinos más australes de América. Es así que desandando la ruta 40,  los nobles MG  llegaron a San Carlos de Bariloche,  punto final de la travesía. 

Alguien del grupo informó a Mac Macnie, el itinerario del Trial.  La respuesta de Mac no se hizo esperar: "Será un placer ver los "bandidos" del MG club tan lejos de su hábitat.  Coordinamos la visita a su garaje, donde nos  esperaba su querido Mara en la puerta y la inconfundible imagen del  "Vikingo" desde su ventana - mirador al lago Nahuel Huapi.  El encuentro fue emotivo y el anfitrión nos mostró su reducto, donde nos hizo un relato pormenorizado de la restauración del Wonseley de 1928 (una de los once unidades que quedan en el mudo).  Nuestra admiración se potenció cuando puso en marcha el motor. Su sonido quedó registrado como un recuerdo imborrable.  Con un hasta siempre nos despedidos, cerrándose así el viaje con los viejos y queridos MG.

 La naturaleza generosa,  la constante camaradería,  el espíritu aventurero, el buen apetito y los dignos Morris Garage,  fueron los ingredientes infaltables para que cada uno de los integrantes de este V Trial guarde en su memoria esta vivencia imborrable. 

Cuando organizábamos este 5to Trial pensábamos que sería “un paseo” por los Lagos del Sur, sin embargo el estado de los caminos y los acontecimientos que acompañaron este viaje lo transformaron en uno de los más duros que hemos realizado.

Una vez más,  el hombre y la máquina superaron los desafíos.

   

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